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 Juegos

 

 

LA NIÑA QUE CORTABA TODAS LAS FLORES

 

Un ramillete de flores

en su manita llevaba.

Todas de dulces colores,

dulce aroma al aire daba.

 

Quería poseer a los lirios,

a las rosas y claveles,

platanitos como cirios,

amapolas, cascabeles.

 

Metía las flores en jarro,

en botecitos de plata,

en tinajitas de barro,

y hasta en cubitos de lata.

 

En su casita de rosas

explosiones de colores.

Paredes por ahora hermosas

decoradas por mil flores.

 

Seguía cortando los tallos,

a montones los cortaba,

de rosales como rallos

y suaves como la malva.

 

 Una mañana nublada

despertó entre sabanitas,

 pudo ver horrorizada

todas sus flores marchitas.

 

Y corrió a por sus tijeras

y se asomó a su ventana

y solo vio enredaderas,

verde zarza, seca rama.

 

Lloró de pena la niña,

sus jardines despojados

de sus aromas de piña,

de sus colores dorados.

 

Cayeron de sus manitas

las tijeras, se rompieron.

y aquellas ramas marchitas

Nuevamente florecieron.

 

MORALEJA: No cortes todas las flores.

 

 

VIEJA MUÑECA

 

Una muñeca muy vieja

en un rincón se quejaba

y tan triste era su queja

que hasta la luna lloraba.

 

Su dueña ya no jugaba

a vestirla de doncella,

ni tampoco la peinaba

ni decía que estaba bella.

 

En su casita de fresa

la nueva muñeca estaba

y vestida de princesa

de la vieja se burlaba.

 

(Muñeca nueva)

estás vieja, sucia y rota.

¿Quién va a jugar ya contigo?

¡Un solo ojo como gota

y de pintura el ombligo!

 

(Muñeca vieja)

¡Ya no te burles mas de mi!

Yo también fui una gran dama

y tan bella como tú fui

y con migo jugó el ama.

 

(Muñeca nueva)

Con el paso de los años

 en un rincón se encontraba

y vestía los mismos paños

que antaño risa le daba.

 

Desde el rincón divisaba

a la vieja con la luna

mientras esta le cantaba

y la mecía en suave cuna.

 

 

SOÑANDO

 

Había una niña perdida

en una verde montaña

caminando dolorida

entre ramitos de caña.

 

Cayó la noche enseguida

sobre su pelo de espuma.

Y en su mirada escondida,

el reflejo de la luna.

 

Tenía los pies muy cansados

y las manitas ajadas

de apartar los encañados

afilados como espadas.

 

Buscaba cansada cuna

entre colchones de flores

pero no hallaba ninguna,

ni pétalos, ni colores.

 

Quedóse entonces dormida

en esta tierra extraña

soñando no estar perdida

en una verde montaña.

 

Cuando al fin se desperezó

entre sabanas de seda

a su madre fuerte abrazó,

la pesadilla ahí se queda.

 

 

YO, VI LLORAR A LA LUNA

 Yo, vi llorar a la luna

por la noche allí en el cielo,

desde su calida cuna

de algodón y caramelo.

 

¿Qué pasa Luna lunita?

le pregunté yo enseguida

pues su cara redondita

me miraba entristecida.

 

La noche se está acabando

vendrá de nuevo claro día

me confesó ella llorando

redondita como sandía.

 

No llores luna querida,

que gran descanso merece

estar de noche encendida

hasta que al alba el sol crece.

 

Ya vendrá nuevo anochecer

Y brillarás tan hermosa

que hasta en tu desaparecer

serás tan bella cual rosa.

 

 

CABALLITO DE CARTÓN

 Caminando despacito

por un camino yo lo vi

al hermoso caballito

entre amapolas y alelí.

 

De cartón era el caballo,

sus largas crines de lana,

sus patas de fino tallo,

todas forradas de pana.

 

Trotaba por la colina

persiguiendo mariposas

tejidas con seda fina

entre millares de rosas.

 

El caballo era marrón,

doradas manchas dejaba

cuando su tierno corazón

las finas hierbas rozaba.

 

El caballito de cartón

tras la mariposa fina

con su lozano corazón

galopa por la colina.

 

 

LA MALVADA

 

Esa es la casita de piedra

donde vive la malvada.

Muros cubiertos de hiedra,

jardín de tierra pelada.

 

Ese es el patio trasero

donde pasea la malvada,

donde enciende su brasero

con su varita delgada.

 

Ese es el bosque de pino

donde acecha la malvada

serena como un felino

cuando cae la madrugada.

 

Ese es el niño que llora

cuando hablo de la malvada

Y que solo se mejora

si tengo la boca callada.

 

adolfogarciagonzalez@yahoo.es

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